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    En marzo, con el cambio de hora de marzo de 2017, inauguraremos oficialmente de nuevo el horario de verano. Ese día, de madrugada, a las dos de la mañana serán las tres y por tanto ¡dormiremos una hora menos!.

    De forma oficial, ese día, el 26 de marzo, que justamente es el último fin de semana de marzo, tendremos una hora menos, ya que nos tendremos que ajustar al nuevo horario de la estación de verano. En fin…una hora menos que tendremos para disfrutar de nuestro sueño, que lo que provocará es que le ganemos algo de luz solar a la noche. En ese momento, los días se alargarán, y por tanto la luz solar estará hasta la última hora de la tarde al oeste de España, a la vez que en el este el sol aparecerá antes en el horizonte.

    Pero este cambio no es de ahora ni de hace unos años, el cambio horario se produce desde 1940, cuando se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) Se vendió como forma de amoldarnos a otros países europeos y para poder aprovechar de forma más óptima la luz solar y una forma de gastar menor electricidad e iluminación…claro, en teoría. Este cambio, que parece un tema menor afecta de forma muy directa a nuestro cuerpo y a nuestra salud.

    Javier Cudeiro, que es Catedrático de Fisiología y actual Director del Centro de Estimulación Cerebria de Galicia ha sostenido lo siguiente:

    «Somos organismos que dependemos de los cambios de la luz que, a su vez, sincroniza las fábricas de nuestro interior pero, sistemáticamente dos veces al año, por conveniencias establecidas en base a criterios más que discutibles, alguien se empeña en modificar nuestros ritmos. Claro está que no es una catástrofe permanente y que solo hablamos de modificar una hora, pero hay peajes que pagar»

    Este catedrático indica que perder una hora más de sueño produce estrés y cansancio, lo que aumenta en un 5% la probabilidad de ataques al corazón en los 3 días siguientes al cambio horario, ¿menuda tontería verdad?, como para no tomarse en serio los aspectos relacionados con el cambio de hora. Además, si las personas están más cansadas se pueden producir mayores tasas de accidentes laborales y una merma considerable de la productividad y la concentración en el trabajo, produciéndose una situación que se ha venido llamando en  los últimos años “ciber-pereza”, es decir, debido a este estado de poca concentración y productividad las personas están tentadas a navegar por Internet durante las horas de trabajo en la oficina.

    El cambio de hora implica modificar las horas que tenemos de luz y de oscuridad produciendo alteraciones en nuestro cerebro y hormonales que, aunque normalmente se pueden superior en unos días, afectan inequívocamente a nuestro estado de salud.

    Al modificarse los niveles de melatonina en el cerebro, este se tiene que adaptar a las nuevas condiciones y hasta que se produce esta adaptación pueden pasar fácilmente de 2 a 4 días.

    De hecho, las personas que pueden verse más afectadas por el cambio de hora de marzo de 2017 son las que padecen ansiedad, según ha llegado a afirmar José Antonio López Rodríguez, actual Vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP).

    Las personas que sufren de insomnio o tienen problemas para poder conciliar el sueño observarán que sus problemas para dormir se ven agravados, a la vez que las personas que tienen trastornos de ansiedad podrán sufrir mayor angustia durante esos días de cambio.

    Los cambios de luz pueden provocar alteraciones en el sueño, una mayor irritabilidad y por supuesto un mayor cansancio físico, que más destacadas en personas mayores y en niños ya que su organismo y su cerebro es más sensible a estos cambios.

    Dejamos a continuación un vídeo muy interesante sobre los efectos del cambio de hora y cómo afecta a la salud y a nuestros ciclos de sueño y vida cotidiana

     

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