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El próximo cambio horario se producirá en octubre de 2016. Durante la madrugada del sábado 29 de octubre al domingo 30 de octubre se producirá la entrada en vigor del nuevo horario de invierno en España. A las tres serán las dos de la madrugada, y todos nuestros relojes tendrán que retrasarse una hora, lo cual nos dará una hora más para dormir o para cualquier cosa que queramos hacer.

Aunque la práctica del cambio de hora se comenzó a generalizar en España durante los años 70, existe una apasionante historia detrás del verdadero cambio horario, más allá de lo que se suele indicar como las crisis del petróleo. Si quieres saber más acerca de esta entretenida historia la puedes leer aquí.

Existen defensores acerca del cambio horario, apelando al ahorro energético, a la seguridad vial, al comercio, etc. sin embargo existen otros muchos perjuicios que no se quieren publicar con tanta pasión como los beneficios. Uno de esos defensores es el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que indica que se produce un ahorro macroeconómico para España del 5% del consumo total, y que traducido en cifras estiman en unos 300 millones de €.

Instituciones con muchos más años de historia y con más estudios realizados y contrastados, muchos de ellos de EEUU, indican que el ahorro energético que se produce no llega al 1% y sólo durante los dos meses afectos al cambio horario. De hecho, se ha criticado la postura tan optimista de algunas instituciones en España, las cuales han generado los informes más optimistas acerca de este cambio horario.

Casualmente, muchos de las personas e instituciones que defienden el cambio horario están relacionadas con comercios y sectores económicos a los que beneficia enormemente en sus arcas económicas este cambio de hora. Curioso, cuanto menos.

En España, el cambio de hora produce muchas opiniones en contra (a la que nos sumamos). Por poner ejemplos concretos, en la Comunidad Valenciana y en las islas Baleares, se pidió que se mantuviera el horario de verano porque sólo podía producir beneficios sociales y económicos, y hacer lo contrario, es decir, hacer el cambio horario, produciría lo contrario. Con ello se obtendría un horario más natural, racional y lógico, de forma que se pudiera aprovechar todo el beneficio del Sol, además de producir mejoras considerables en los residentes en las Islas, suponiendo un empujón económico.

Poder disfrutar de mayor número de horas de luz al finalizar la jornada de estudio o laboral ayudaría a prevenir los insomnios y las depresiones, además de favorecer a la economía de los pequeños comercios.

Por si todo esto no fuera poco, el cambio horario altera nuestro sistema nervioso central y provoca que estemos más depresivos e irritables. Suelen afectar más a los niños y a las personas mayores.

Durante los últimos años, y gracias a que la información es cada vez más pública, transparente y democrática, han surgido muchos detractores, apelando a estudios más serios donde se cuestionan el ahorro energético que tan valientemente se defiende desde estudios interesados. De hecho, volviendo a mencionar a EEUU, en el año 2008 se ha reflejado en un estudio que, muy al contrario de lo que se pretendía, se ha incrementado el consumo de energía en un 1% en los hogares, adoptando la medida del cambio de hora.

Cada cual puede sacar sus propias conclusiones 🙂

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